Septiembre suele venir acompañado de nuevos propósitos: regresar al gimnasio, volver a correr, recuperar los partidos de pádel o retomar una rutina deportiva interrumpida durante las vacaciones. El problema aparece cuando intentamos recuperar en pocos días el ritmo que teníamos antes del verano.
Después de varias semanas de menor actividad, músculos, tendones y articulaciones pueden necesitar un periodo de adaptación. Volver directamente al mismo volumen, intensidad o frecuencia de entrenamiento puede favorecer molestias musculares, sobrecargas, tendinopatías o lesiones articulares.
La clave no consiste en evitar el ejercicio, sino en recuperarlo de manera progresiva, prestando atención a las sensaciones y respetando los tiempos de recuperación.