El comienzo del curso escolar es un buen momento para observar cómo ve un niño.
Volver a leer durante más tiempo, mirar la pizarra, hacer deberes o utilizar dispositivos digitales puede hacer más evidentes dificultades visuales que durante las vacaciones habían pasado desapercibidas.
Acercarse demasiado al libro, entrecerrar los ojos para mirar de lejos o explicar que no se ve bien la pizarra son comportamientos que conviene observar.
Los niños no siempre son conscientes de que su visión podría mejorar. Si llevan tiempo viendo de una determinada manera, pueden considerar que esa percepción es normal.