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Peritonitis: síntomas, causas y tratamiento de una infección grave del abdomen

jueves, 5 de marzo de 2026

La peritonitis es una inflamación del peritoneo, la membrana que recubre el interior del abdomen y protege muchos de los órganos digestivos. Aunque no es una enfermedad frecuente en la población general, cuando aparece se considera una urgencia médica porque puede evolucionar rápidamente y provocar complicaciones graves si no se trata a tiempo. En la mayoría de los casos está relacionada con infecciones que se originan dentro del abdomen, como una apendicitis perforada o una perforación intestinal.

Muchas personas escuchan el término peritonitis por primera vez en el contexto de una cirugía abdominal o al buscar información sobre dolor abdominal intenso. A diferencia de otras molestias digestivas más comunes, el dolor asociado a esta inflamación suele ser intenso, persistente y acompañado de otros síntomas generales que indican que algo serio está ocurriendo en el organismo.

En la práctica clínica suele aparecer como una complicación de otros problemas abdominales. Una apendicitis que se rompe, una perforación intestinal o una infección que se extiende dentro del abdomen pueden desencadenar esta inflamación del peritoneo. Cuando ocurre, el organismo reacciona con una respuesta inflamatoria intensa que requiere valoración médica inmediata.

Qué es la peritonitis y qué función tiene el peritoneo

El peritoneo es una membrana fina que recubre la cavidad abdominal y envuelve muchos de los órganos que se encuentran en su interior, como el estómago, el intestino, el hígado o el bazo. Su función principal es proteger estos órganos, permitir que se deslicen entre sí durante los movimientos digestivos y actuar como una barrera frente a infecciones.

Cuando el peritoneo se inflama, aparece lo que se conoce como peritonitis. Esta inflamación suele producirse como consecuencia de una infección bacteriana, aunque también puede aparecer por irritación química cuando se liberan sustancias digestivas en la cavidad abdominal.

La importancia de esta membrana explica por qué la peritonitis puede convertirse en un problema grave. Cuando el peritoneo se inflama, la infección puede extenderse rápidamente por la cavidad abdominal y afectar al funcionamiento de varios órganos.

Cómo se desarrolla la inflamación del peritoneo

La inflamación del peritoneo suele comenzar cuando bacterias o sustancias irritantes entran en contacto con esta membrana. Esto puede ocurrir, por ejemplo, cuando se perfora el intestino, cuando se rompe un apéndice inflamado o cuando una infección abdominal se extiende a la cavidad peritoneal.

El organismo responde a esta agresión activando una reacción inflamatoria intensa. Como consecuencia aparecen dolor abdominal, fiebre y una respuesta general del sistema inmunitario que puede afectar a todo el organismo.

Síntomas de la peritonitis y cómo reconocerlos

El síntoma más característico de la peritonitis es el dolor abdominal intenso y persistente. No se trata del típico dolor digestivo que aparece tras una comida copiosa o de una molestia pasajera. En la mayoría de los casos el dolor se inicia de forma relativamente brusca y aumenta con rapidez, hasta convertirse en una sensación constante que empeora con el movimiento, la tos o incluso con la respiración profunda. Muchas personas describen una sensación de abdomen extremadamente sensible, como si cualquier presión sobre la zona resultara dolorosa.

A diferencia de otras afecciones digestivas, el dolor asociado a la peritonitis suele extenderse por una parte amplia del abdomen o incluso afectar a toda la cavidad abdominal. Esto ocurre porque el peritoneo recubre una gran superficie del interior del abdomen y su inflamación activa numerosos receptores del dolor. Como consecuencia, el malestar puede volverse difuso y difícil de localizar con precisión.

Junto al dolor abdominal suelen aparecer síntomas generales relacionados con la infección y la respuesta inflamatoria del organismo. La fiebre es frecuente, especialmente cuando la peritonitis tiene un origen bacteriano. También pueden aparecer náuseas, vómitos, pérdida de apetito y un malestar general que se acompaña de cansancio intenso. En algunos casos el abdomen se distiende debido a la acumulación de gases o líquidos, lo que aumenta la sensación de presión y empeora el dolor.

A medida que la inflamación progresa, pueden aparecer signos que indican que el organismo está reaccionando frente a una infección grave. El pulso puede acelerarse, la respiración volverse más rápida y la presión arterial disminuir. Estos cambios reflejan que el cuerpo intenta compensar una situación potencialmente peligrosa y requieren valoración médica inmediata para identificar la causa del problema.

El abdomen rígido como señal de alarma

Uno de los signos clínicos más característicos de la peritonitis es el llamado abdomen en tabla. Se produce cuando la musculatura abdominal se contrae de forma involuntaria como mecanismo de defensa frente al dolor y la inflamación del peritoneo. Esta reacción del organismo intenta limitar el movimiento de los órganos abdominales para evitar que el dolor aumente.

Cuando aparece este signo, el abdomen se vuelve muy duro y extremadamente sensible al tacto. En la exploración médica, incluso una presión ligera puede provocar un aumento inmediato del dolor. Este hallazgo suele alertar rápidamente a los profesionales sanitarios de que puede existir una irritación importante del peritoneo y que es necesario realizar pruebas diagnósticas para identificar la causa.

Causas más frecuentes de la peritonitis

La peritonitis suele aparecer cuando bacterias o sustancias irritantes alcanzan la cavidad abdominal y entran en contacto con el peritoneo. En condiciones normales esta membrana permanece estéril, protegida de los microorganismos que habitan en el aparato digestivo. Sin embargo, cuando se produce una perforación o una infección abdominal que rompe esa barrera, las bacterias pueden extenderse rápidamente y desencadenar una inflamación intensa.

La situación más habitual es la perforación de un órgano digestivo. Cuando el contenido del estómago o del intestino se libera dentro del abdomen, el peritoneo entra en contacto con bacterias, jugos digestivos y restos alimentarios que irritan la membrana y provocan una respuesta inflamatoria inmediata. Este proceso puede evolucionar con rapidez porque la cavidad abdominal ofrece un espacio amplio donde la infección puede difundirse.

Entre las causas que con más frecuencia pueden desencadenar este proceso se encuentran la apendicitis perforada, las úlceras gástricas o duodenales que atraviesan la pared del estómago, la perforación intestinal asociada a diverticulitis o a traumatismos abdominales, y algunas infecciones intraabdominales que no se controlan a tiempo. En todos estos casos el denominador común es la entrada de bacterias en una zona donde normalmente no deberían encontrarse.

En determinadas circunstancias la peritonitis también puede aparecer como complicación tras una intervención quirúrgica abdominal. Si existe una fuga en una sutura intestinal o una infección en la zona operada, las bacterias pueden extenderse hacia la cavidad peritoneal. También algunas enfermedades inflamatorias del aparato digestivo pueden favorecer la filtración de microorganismos hacia el abdomen, especialmente cuando las paredes del intestino están debilitadas o dañadas.

Peritonitis secundaria por perforación intestinal

La peritonitis secundaria es la forma más frecuente de esta enfermedad y aparece cuando existe una lesión clara dentro del abdomen que permite la salida de bacterias hacia la cavidad peritoneal. Entre las situaciones que más habitualmente la provocan se encuentran la ruptura del apéndice inflamado, la perforación de una úlcera gástrica o las complicaciones de enfermedades intestinales como la diverticulitis.

Cuando el contenido intestinal se libera dentro del abdomen, las bacterias que normalmente viven en el aparato digestivo entran en contacto directo con el peritoneo. El organismo reacciona activando una respuesta inflamatoria intensa para intentar controlar la infección. Sin embargo, si la causa que ha provocado la perforación no se corrige rápidamente, la infección puede extenderse por la cavidad abdominal y generar una situación grave que requiere tratamiento urgente.

Cómo se diagnostica la peritonitis

El diagnóstico de la peritonitis comienza con la valoración clínica del paciente. El dolor abdominal intenso, la sensibilidad extrema al tocar el abdomen y la rigidez de la musculatura abdominal son señales que pueden orientar rápidamente al equipo médico hacia una posible inflamación del peritoneo. Durante la exploración física se evalúan también otros signos, como la presencia de fiebre, la distensión abdominal o cambios en la frecuencia cardiaca y respiratoria, que pueden indicar que el organismo está respondiendo a una infección importante.

Para confirmar el diagnóstico y determinar la causa del problema, suelen realizarse pruebas de imagen abdominal. La tomografía computarizada es una de las herramientas más utilizadas porque permite observar con gran detalle el interior del abdomen. Gracias a esta prueba es posible detectar perforaciones intestinales, abscesos abdominales, acumulaciones de líquido infectado o signos de inflamación en los órganos digestivos que puedan explicar el origen de la peritonitis.

Los análisis de sangre también aportan información relevante. En muchos pacientes se detecta un aumento de los glóbulos blancos y de otros marcadores de inflamación que indican que el organismo está reaccionando frente a una infección. Estos datos, combinados con la exploración clínica y las pruebas de imagen, permiten valorar la gravedad del proceso y decidir con rapidez el tratamiento más adecuado.

Tratamiento de la peritonitis

El tratamiento de la peritonitis requiere atención médica urgente y, en la mayoría de los casos, ingreso hospitalario. El objetivo principal es controlar la infección, estabilizar al paciente y tratar la causa que ha provocado la inflamación del peritoneo. Debido a que esta enfermedad puede evolucionar con rapidez, las decisiones terapéuticas suelen tomarse poco tiempo después del diagnóstico.

Una parte fundamental del tratamiento consiste en administrar antibióticos por vía intravenosa para combatir las bacterias responsables de la infección. Estos medicamentos permiten frenar la proliferación de microorganismos en la cavidad abdominal y reducir la respuesta inflamatoria del organismo. Además, el equipo médico puede administrar líquidos intravenosos, analgésicos y otros tratamientos de soporte para mantener estables las funciones vitales mientras se controla la infección.

En muchos pacientes, especialmente cuando existe una perforación intestinal, una apendicitis complicada o un absceso abdominal, es necesario recurrir a la cirugía abdominal. La intervención permite localizar el origen de la infección, reparar la lesión que la ha provocado y limpiar la cavidad abdominal para eliminar bacterias, líquidos infectados o tejido dañado que puedan seguir alimentando el proceso inflamatorio.

La importancia del tratamiento precoz

La rapidez con la que se inicia el tratamiento influye de forma directa en la evolución de la peritonitis. Cuando el diagnóstico se realiza en las primeras fases y se actúa con rapidez, las probabilidades de controlar la infección y evitar complicaciones graves son mucho mayores.

Por el contrario, si la infección se extiende por la cavidad abdominal o alcanza el torrente sanguíneo, puede desencadenarse una respuesta inflamatoria generalizada conocida como sepsis, una situación potencialmente grave que puede afectar al funcionamiento de varios órganos y requerir cuidados médicos intensivos.

Posibles complicaciones de la peritonitis

La peritonitis es una enfermedad que puede evolucionar rápidamente si la infección no se controla a tiempo. El peritoneo cubre una gran parte de la cavidad abdominal y, cuando se inflama, la infección puede extenderse con relativa facilidad a otros tejidos cercanos. Esta propagación favorece que el organismo responda con una reacción inflamatoria intensa que, en algunos casos, puede afectar al funcionamiento general del cuerpo.

Una de las complicaciones más graves es la sepsis, una respuesta inflamatoria generalizada que aparece cuando la infección se disemina a través del torrente sanguíneo. En esta situación el sistema inmunitario reacciona de forma masiva frente a las bacterias, lo que puede provocar alteraciones en la circulación, en la respiración y en el funcionamiento de órganos como los riñones o el corazón. La sepsis requiere atención médica urgente y, en muchos casos, tratamiento en unidades hospitalarias especializadas.

Otra posible complicación es la formación de abscesos abdominales, que son acumulaciones localizadas de pus dentro de la cavidad abdominal. Estos abscesos se producen cuando el organismo intenta aislar la infección en una zona concreta para evitar que se extienda. Aunque esta reacción puede limitar la propagación de las bacterias, los abscesos suelen necesitar drenaje mediante procedimientos médicos o cirugía para eliminar el material infectado y permitir una recuperación adecuada.

La evolución de la enfermedad depende de varios factores. La causa que haya provocado la peritonitis, la rapidez con la que se inicia el tratamiento y el estado general de salud del paciente influyen de forma importante en el pronóstico. Cuando el diagnóstico se realiza pronto y se controla la infección de forma eficaz, las probabilidades de recuperación aumentan considerablemente.

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Preguntas frecuentes sobre la peritonitis

Cuando una persona escucha el término peritonitis, es habitual que aparezcan muchas dudas. Se trata de una enfermedad que suele mencionarse en contextos médicos urgentes y que a menudo se asocia a cirugías o infecciones abdominales graves. Por eso, muchas personas buscan información para entender qué ocurre exactamente cuando se inflama el peritoneo, qué síntomas deben alertar y cómo se trata esta situación.

¿La peritonitis es una enfermedad grave?

Sí, la peritonitis se considera una urgencia médica porque implica una inflamación del peritoneo que suele estar asociada a una infección abdominal importante. Si no se trata con rapidez, la infección puede extenderse dentro del abdomen o pasar al torrente sanguíneo, lo que aumenta el riesgo de complicaciones graves.

¿La peritonitis siempre requiere cirugía?

No en todos los casos, pero con frecuencia sí. Cuando la peritonitis se debe a una perforación intestinal, a una apendicitis complicada o a otra lesión abdominal, suele ser necesario realizar una intervención quirúrgica para reparar el problema y limpiar la cavidad abdominal.

¿Cuánto tiempo tarda en recuperarse una persona con peritonitis?

El tiempo de recuperación depende de la causa de la infección, de la rapidez con la que se inicia el tratamiento y del estado general del paciente. En muchos casos el tratamiento requiere varios días de hospitalización y seguimiento médico para asegurar que la infección está completamente controlada.

¿La peritonitis puede aparecer de forma repentina?

Sí, en muchos casos los síntomas aparecen de forma brusca, especialmente cuando se produce una perforación en el aparato digestivo. El dolor abdominal intenso, la fiebre y el empeoramiento rápido del estado general suelen ser señales que requieren valoración médica urgente.

¿Se puede prevenir la peritonitis?

En muchos casos la peritonitis aparece como complicación de otras enfermedades abdominales, por lo que no siempre es posible prevenirla completamente. Sin embargo, el diagnóstico y tratamiento precoz de problemas como la apendicitis, las infecciones abdominales o las úlceras perforadas puede reducir el riesgo de que se produzca esta inflamación del peritoneo.